Hace poco escuche el comentario de una psicóloga sobre la importancia que es «amarse a si mismo», decia que uno mismo debe valorarse y saber elegir personas o situaciones que favorezcan nuestra salud mental. La profesión, el trabajo, los amigos o la relación de pareja , deben siempre darnos un aporte positivo y ayudarnos a crecer. Decia la psicóloga que cuando entremos en una situación negativa o dañina, debemos evitarla, debemos «amarnos a nosotros mismos » y buscar salir de esa situación.
O tambien decia un especialista en psicoterapia, que si una persona no consigue sobreponerse a su depresión o a sus conflictos emocionales debe acudir a un especialista en la salud mental. Ambas opiniones me parecen asertadas , suenan razonables y faciles de entender, comunmente este es el camino al que se orientan los tratamientos de los problemas psicológicos. Pero cuando se dice que hay que «amarse a si mismo» a que amor nos referimos? Es suficiente que alguien nos diga «Amate» , » Quierete» .

La iglesia viene en nuestra ayuda, como una madre comprensiva y misericordiosa comprende que el hombre es incapaz de amarse a si mismo. La Iglesia dice que salir de nuestras dificultades psicologicas y personales no viene del esfuerzo que uno mismo pueda hacer, sino que nos invita a conocer una amor sin medida , un amor que no nace de nosotros, sino que viene de afuera, de nuestro padre celestial. Ese amor nos libera de nuestras ataduras , nos salva, cura nuestras heridas.
Este amor del Padre lo representa Jesucristo, conocerle a él es encontrarse con este amor que nos habla de entrega, de perdón, de servicio al prójimo. Sólo de esta manera el hombre al sentirse amado, a sentir que » Dios te ama» sera capaz de «amarse a si mismo».
















